¿Por qué los extranjeros hablan tan rápido?

[Sobre la fonotáctica y la capacidad computacional del cerebro humano]

Enfrentados a una lengua extranjera que no dominamos, a menudo tenemos la impresión de que los nativos hablan muy deprisa, más rápido que nosotros en nuestra propia lengua. La percepción es, por supuesto, equivocada, pues con algunas variaciones, dependiendo de su densidad silábica, todas las lenguas se hablan ni más ni menos que a la velocidad que permite el cerebro humano, que es la misma para todos.

La razón de esta falsa impresión es que en una lengua desconocida no sabemos donde termina una palabra y dónde empieza la siguiente. El habla es una corriente continua de sonidos en la que unas palabras se encadenan con otras y apenas percibimos pausas. Entender una lengua requiere, de entrada y entre otras cosas, identificar esas pausas virtuales que segmentan y ponen orden y sentido en el flujo oral. Esta una de las primeras cosas que tiene que hacer un bebé y cualquier aprendiz de una lengua nueva. Y esto implica que el cerebro conozca ciertas reglas y haga complicados cálculos estadísticos.

La comunicación oral humana es posible gracias a la enorme capacidad computacional del cerebro. Escuchar y comprender implica un tipo de cálculo estadístico basado en el hecho de que es más probable que determinadas sílabas se continúen con ciertos sonidos. Cada lengua tiene unas sílabas y unos emparejamientos silábicos más frecuentes que otros (probabilidad de transición), unas combinaciones de consonantes más habituales y una distribución peculiar de las vocales. Es decir cada lengua tiene una peculiar combinatoria fonémica y unas reglas fonotácticas propias.

Y es que hablar es mucho más que emitir sonidos. Desde los orígenes del lenguaje, el cerebro humano no sólo distingue entre sílabas, sino que diferencia las vocales de las consonantes. Algunas investigaciones (véase el artículo de Luca L. Bonatti Linguistic Constraints on Statistical Computations. The Role of Consonants and Vowels in Continuous Speech) apuntan que las consonantes sirven principalmente para señalizar las palabras y distinguir unas de otras, mientras que las vocales son las que llevan la información gramatical (los primates, que no tienen un lenguaje evolucionado, considerarían las vocales como simples sonidos, sin valor gramatical alguno).

Queda mucho por investigar sobre la función de las vocales y las consonantes en el habla y, especialmente, sobre las bases neurobiológicas de la fonotáctica. Y este es un camino obligado no solo para la comprensión profunda del lenguaje humano, sino también para mejorar la enseñanza de una lengua o desarrollar nuevas tecnologías relacionadas con el procesamiento del lenguaje.

Foto: cedec_ite / Flickr

 

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