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[Sobre el orden natural de las palabras y los pensamientos]

En español no decimos “la chica a la mesa golpea” y mucho menos “golpea a la mesa la chica”. En todas las lenguas, las unidades de una frase siguen generalmente un orden determinado. Y los hablantes, cuando se dejan de literaturas y otros efectos especiales, suelen poner en ese orden prefijado las unidades básicas de una sentencia: sujeto (S), verbo (V) y objeto (O). En español, como en inglés, en chino mandarín y en el 41% de las lenguas del mundo, utilizamos el orden SVO. Pero hay todavía más lenguas (el 47%) que siguen la secuencia SOV y ponen el verbo al final, como el japonés, el turco o el euskera. Y hay algunas pocas (8%), como el hebreo, que empiezan por el verbo y se ajustan al orden VSO.

Entre estas tres variantes suman más del 96% de las lenguas del mundo y en todas ellas el sujeto precede al objeto. ¿Por qué el orden sujeto-objeto es tan dominante? Una explicación plausible es que la mente humana está constituida de tal forma que nos induce a hablar desde la perspectiva del agente (sujeto) más que desde la del paciente (objeto), y por eso el sujeto va siempre delante del objeto. Pero las cosas son más complicadas, porque la voz pasiva que tienen algunas lenguas invierte los papeles y hace que el sujeto sea paciente y el objeto sea agente.

La razón por la que las lenguas SOV y SVO son las más prevalentes ha sido un misterio. Pero un trabajo científico (The Natural Order of Events: How Speakers of Different Languages Represent Events Nonverbally) publicado en 2008 en la revista científica Procedings of the National Academie of Sciences (PNAS) abrió la puerta a las especulaciones con sus sorprendentes resultados. En ese trabajo se pidió a 40 hablantes de diferentes lenguas (10 de inglés, 10 de español, 10 de turco y 10 de chino mandarín) que describieran con palabras las acciones sencillas que veían en un video. Como era de esperar, todos ellos se ajustaron a la secuencia de sus respectivas lenguas (SVO para el inglés, español y chino) y (SOV para el turco).

La sorpresa llegó cuando se les pidió que expresaran esas acciones usando sólo gestos o ensamblando filminas del video. En ambos casos, resultó que todos los participantes, ya fueran hablantes de lenguas SOV o de lenguas SVO describían las escenas ajustándose invariablemente al mismo patrón: primero representaban el sujeto, luego el objeto y finalmente la acción.

A partir de este trabajo se ha comprobado que algunas lenguas de signos de nueva creación para niños sordos, como el idioma de señas de Nicaragua o el Al-Sayyid Bedouin Sign Language, se ajustan al patrón SOV. Y por estas y otras observaciones se empieza a aceptar en la comunidad científica que el orden sujeto-objeto-verbo es el ordenamiento natural del lenguaje humano.

Si el orden natural de las palabras es el SOV, ¿por qué entonces hay tantas lenguas modernas que ponen el verbo entre sujeto y objeto? ¿Pensamos como hablamos o más bien como nos expresamos por señas? ¿Piensan los sordos de nacimiento de manera diferente? ¿Y qué pasa con los bilingües y demás políglotas? ¿Por qué, por ejemplo, una lengua como el latín, que sitúa el verbo al final, ha dado lugar a un idioma SVO como el español? ¿Representa acaso alguna ventaja poner el verbo entre sujeto y objeto? Las gramáticas de los idiomas actuales se han desarrollado como respuesta a infinidad de condicionantes culturales y por ello a los investigadores de las lenguas nos les resulta nada fácil encontrar respuestas.

Foto: Ejemplos de secuencias de gestos realizadas por hablantes. / PNAS

 

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