Google se equivoca… o nos engaña

Leo la noticia en le país sobre los últimos beneficios de Google. Y los datos son buenos, excelentes, en estos tiempos de crisis, crecer ya es un éxito y sobre todo crecer en beneficios. Un beneficio trimestral de 1.770 millones de euros, tras facturar 4.890 millones. No está nada mal, un 36% de los ingresos y […]


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Leo la noticia en le país sobre los últimos beneficios de Google. Y los datos son buenos, excelentes, en estos tiempos de crisis, crecer ya es un éxito y sobre todo crecer en beneficios.

Un beneficio trimestral de 1.770 millones de euros, tras facturar 4.890 millones. No está nada mal, un 36% de los ingresos y aparentemente sin explotar ni abusar de nadie. Sin embargo su último movimiento, Google+, es una salida en un camino equivocado. Las redes sociales se acabarán estancando, o más bien crecen inicialmente y después recuperan su lugar natural.

Hace unos 12 años, cuando entré de modo más decidido en internet, llegué a las redes sociales, en aquella época en forma de listas de distribución. Inicialmente uno descubre un nuevo mundo, donde las personas son más buenas, los amigos más serviciales y todo parece de color de rosa. Poco a poco de forma más o menos traumática uno descubre que en internet existen las mismas personas y del mismo tipo que en el mundo real, y uno se plantea que quizá uno deba trabajar más las relaciones reales que las virtuales.

¿Y qué pasa en el proceso? Que uno pasa de estar poco tiempo en internet, cuando entra en el “cybermundo”,  a pasar muchas horas “comunicándose”, cuando encuentra la “cybervida” y a volver a un esquema de comunicación en el que lo real ocupa más tiempo que lo virtual. A unos les lleva más tiempo y a otros menos,todo este proceso, pero todos lo seguimos.

Y aquí tenemos la prueba, según InsideFacebook, Facebook se estanca en EE.UU.(de hecho desciende su número de usuarios) pero crece en América Latina. En Estados Unidos la curva ya desciende pero en las zonas que acceden a Internet crece, y es que uno acaba descubriendo que esto de las redes sociales tiene su tiempo y su espacio, pero donde de verdad se vive es fuera.

Y ¿por qué mantengo que Google se equivoca? Porque su camino no es ese, su camino, y lo sabe aunque no lo reconozca, es mejorar el buscador, que está quedándose obsoleto. Los usuarios queremos un buscador mejor y google no nos lo da. El siguiente hit de internet será la siguiente generación de buscadores, herramientas que te asistan y te den las respuestas que buscas y no bibliotecarios que te señalen dónde buscar información. Qué preferís, ¿hablar con alguien que ha leído un libro y os puede dar la respuesta? o ¿que un bibliotecario os recomiende una pila de libros en los que buscar? Y Google no está siendo capaz de mejorar eso, porque de hecho nunca ha mejorado ese aspecto. Su única y formidable aportación ha sido ordenar los resultados. La única diferencia con los anteriores bibliotecarios ha sido que ha ordenado mejor los libros, pero sigue siendo un bibliotecario y no un sabio. Y por supuesto, su gran éxito ha sido sacarle rentabilidad a todo esto. Así que zapatero, ¡a tus zapatos!

Y ¿por qué digo que nos engaña? Porque quizá su único interés sea atacar a Facebook en su propio terreno, que sienta el aliento en el cogote, y ofrecer una alternativa mejor a sus fieles, aunque veo difícil que triunfe, ya sabemos que en internet el primero se lo lleva todo a no ser que haga las cosas mal y Facebook no parece que quiera hacer las cosas mal.

Así que Google, a leer, pero de verdad, tus libros y a darnos respuestas. Y si necesitas ayuda aquí estamos, por el momento a tu disposición, de eso sabemos un rato. Pero no pierdas el tiempo, quizá Facebook decida meterse en tu terreno…

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El valor está en los detalles o ¿qué rentabilidad puedo esperar de mi inversión en el Molino?

Andamos por el Molino trabajando en nuevas herramientas y pensando en cómo podemos hacer las cosas más útiles. Pero resulta curioso darse cuenta cada vez que uno intenta desarrollar una web de lo que nos cuesta ponernos en el lugar del usuario. Armamos megawebs con mil opciones en vez de buscar la simplicidad máxima. Y […]


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Andamos por el Molino trabajando en nuevas herramientas y pensando en cómo podemos hacer las cosas más útiles. Pero resulta curioso darse cuenta cada vez que uno intenta desarrollar una web de lo que nos cuesta ponernos en el lugar del usuario. Armamos megawebs con mil opciones en vez de buscar la simplicidad máxima.

Y trabajando en esto me ha llegado la noticia de la ampliación de capital de Dropbox. Para los que no la conozcáis en un servicio de disco duro virtual accesible desde cualquier parte. No es una idea muy original, creo que a todo el mundo se le ha ocurrido y quizá su gran éxito se deba a la simplicidad de uso, es decir en la capacidad de ponerse en el lugar del usuario, es decir en los detalles…

Logotipo de dropboxPues volviendo a la ampliación de capital de Dropbox, quizá nos pueda dar idea de los órdenes de magnitud que se mueven en una inversión en una empresa de este tipo.

Dropbox nace en enero de 2007 con un capital semilla de 1.2 millones de dólares. En noviembre de 2009, es decir casi 3 años después Se valoraba en 7.25 millones, es decir el valor se había multiplicado por 6.

Ahora están trabajando en una ampliación de capital, en la que valoran la empresa en… 5.000 millones, es decir unas 700 veces más. Es decir que el que puso un euro en noviembre del 2009 ahora tendría 700 euros, y el que lo puso al principio tendría 4.166 euros, es decir que si con el Molino pasase lo mismo y entendiendo que estamos en la segunda fase, y que comprases una acción de 16,70 Euros, se habrían convertido en …  11.000 Euros…

Evidentemente no somos Dropbox, nuestro proyecto tiene mucho más potencial y seguramente más riesgo, pero quizá os podáis hacer una idea del orden de magnitud de estos negocios…

¡En cualquier caso no vendáis vuestra alma al diablo para participar como accionistas en el Molino! No lo hagáis sólo por dinero, ni siquiera nosotros lo hacemos sólo por eso, sino por vivir una aventura apasionante y que va a aportar a todos, accionistas o no, ya que el lenguaje es cosa de todos.

Así que quizá el detalle de tu vida para hoy sea comprar una acción del Molino, si en vez de salir con tu chica a cenar y al cine os compráis un par de acciones del Molino quizá en 3 añitos os podáis comprar un cochecito a medias! o quizá no, pero os garantizamos 3 años de emociones, sólo por 16,70 Euros. ¿Alguien da más?

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El #15m y el #19j o el valor de lo pequeño

Vivimos en una sociedad despiadada. Lo que vale, vale, y lo que no sirve se tira a la basura. Con las cosas es un problema, estamos llenando el mundo de basura y destruyendo la naturaleza para conseguir los materiales que tiramos… en fin un despropósito que habrá que arreglar en breve. Lo verdaderamente grave es […]


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Vivimos en una sociedad despiadada. Lo que vale, vale, y lo que no sirve se tira a la basura. Con las cosas es un problema, estamos llenando el mundo de basura y destruyendo la naturaleza para conseguir los materiales que tiramos… en fin un despropósito que habrá que arreglar en breve.

Lo verdaderamente grave es que también lo hacemos con las personas. Toda la gente que hay tirada por las calles son personas que en un momento determinado no han podido o sabido llevar el ritmo, y los hemos tirado a la basura. Y una vez que estás en la basura no hay quien te saque de ahí.

Y es muy triste constatar esto. Hace algunos años, no tantos, las cosas no eran así, el tonto del pueblo sobrevivía en el pueblo, algún familiar lo alojaba y el resto del pueblo se ocupaba de él, le regalaban ropa, podían contar con él para algún trabajo, le daban cigarros o le invitaban en el bar. Cuanto más ricos en dinero nos hemos hecho, más pobres en sentimientos nos hemos convertido.

Lo malo de esa filosofía es que es destructiva, siempre hay uno que va el último y que se descuelga, y cuando ese se descuelga, el penúltimo se convierte en último y se descuelga de nuevo. Y al final no queda nadie.

Obtenida del magnífico blog 4ojos...Lo bonito del #15m y del #19j es que se ha invertido completamente el sistema y se ha vuelto a lo de antes, a la sensación de que todos estamos en el mismo barco y de que todos sumamos, de que o nos salvamos todos o nos hundimos todos. Y ha sido en cosa de un mes.

La idea de este movimiento es que todas las aportaciones valen, sobre todo si son tu trabajo o tus cosas, por muy pequeñas que sean. El que sabe algo de jardinería se ofrece a dar un curso de jardinería, el que tiene tiempo se queda en las acampadas, el que puede ayuda en tal o cual cosa, pero todos valemos.

Y además todos somos conscientes de que no se trata de hacer grandes cosas, sino de pequeñas cosas. Me encantó oír a un acampado de Barcelona que decía, y todos tenemos esa impresión, que lo que importaba era estar allí, sumar, y que si aquello se acababa, ya vendría otra manifestación o acampada o lo que fuera.

No hay ninguna prisa, no se busca el impacto inmediato y definitivo, se buscan las pequeñas cosas, que la gente se vaya uniendo poco a poco y que vayan entendiendo que los que están en la calle son como ellos, con sus mismos problemas y que están luchando también por los que no salen a la calle.

Y esta es una de las pequeñas cosas que yo aporto a esta #spanishrevolution. Media hora de un día festivo. Es poco pero suma.

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El Molino’s way (III) La propuesta

En El Molino’s way (II) La situación, explicábamos nuestra visión de la situación actual y analizábamos diferentes propuestas. Nosotros vamos a aplicar la última de ellas. Nuestra idea es abrir la participación en el accionariado del Molino. Pensamos que Molino de Ideas es un proyecto colectivo, un proyecto en el que estamos trabajando con la […]


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En El Molino’s way (II) La situación, explicábamos nuestra visión de la situación actual y analizábamos diferentes propuestas.

Nosotros vamos a aplicar la última de ellas.

Nuestra idea es abrir la participación en el accionariado del Molino. Pensamos que Molino de Ideas es un proyecto colectivo, un proyecto en el que estamos trabajando con la lengua, en particular el español, y que esto es un poco cosa de todos.

También creemos que el proyecto tiene un potencial económico enorme, y nos gustaría, sinceramente, que como en el gordo de navidad, estuviera bien repartido” . Por otra parte va a ser necesario el apoyo de mucha gente para que esto salga adelante así que encantados de compartir los esfuerzos.

Además esto es una verdadera aventura. Es un verdadero desafío por todo, por el objetivo, por la manera, por el camino que queremos recorrer… en un mundo en el que la aventura parece no tener ya cabida… ¿Por qué perdérselo?

Volviendo a los asuntos formales, la cuestión es cómo organizar esto. Se podrían establecer unas necesidades de financiación, cerrar la ronda y desarrollar, pero nos gustaría algo más continuo, cualquiera puede invertir en cualquier momento y cualquier cantidad.

Proponemos establecer un ciclo del tipo:

Estos ciclos serían cortos al principio, y quizá más largos más adelante, el ritmo lo iría marcando la necesidad de fondos, los proyectos en camino…

Este incremento en el capital estaría cubierto por tres tipos de aportaciones (dinero al fin y al cabo): las provenientes de aportaciones directas de capital para los que quieren poner dinero, las aportaciones de los trabajadores (renunciando a cobrar parte de sus salarios y cobrándolo en participación en el Molino) y, por último, personas o entidades ajenas al Molino que desarrollen un servicio y que cobren en participación.

Inicialmente pudiera parecer que lo más cómodo y eficaz sería buscar un mucho en vez de muchos pocos. Económicamente podría ser, pero los muchos pocos quizá sean un mucho en impulso, en ánimo y quizá sea uno de los puntos más importantes a la hora de desarrollar este proyecto.

Otro de los puntos a considerar es el tema de la información. Indudablemente, los accionistas de la empresa tienen derecho a obtener información sobre la marcha de la empresa, y quizá la empresa también tenga derecho a tener una cierta intimidad, pero en realidad todas las grandes empresas tienen multitud de accionistas, grandes y pequeños, y se podrán establecer diferentes niveles de información:

En cuanto a las cantidades, pensamos en unos mínimos asumibles por cualquier inversor y que permitan pequeñas aportaciones a lo largo del tiempo que no comprometan la economía de nadie.
Estamos terminando de darle forma a la propuesta, en cuanto esté disponible la daremos a conocer…
¿Ideas? ¿Dudas? ¿Sugerencias?
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Molino de Ideas

El Molino’s way (II) La situación

2 comentarios

Siguiendo con nuestra reflexión y yendo a lo concreto, podemos analizar la situación actual: Hay un terrible nivel de desempleo. Gran cantidad de titulados recientes no encuentran trabajo. Los ahorros de la gente están en los bancos que son los que los gestionan a cambio de bajos intereses. El desempleo, además de ser un enorme […]


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Siguiendo con nuestra reflexión y yendo a lo concreto, podemos analizar la situación actual:

El desempleo, además de ser un enorme problema para el que lo sufre, es un enorme despilfarro para la sociedad. Cada persona que no trabaja y cada momento en el que no se trabaja es irrecuperable para la sociedad, se pierde la ocasión de que esta persona aporte algo a la sociedad y no hay modo de recuperarlo más adelante.
Y ¿ por qué está la gente desempleada?

Por otra parte y como descubrí sorprendido en un viaje a Argentina, en uno de los momentos más graves de la crisis y a pesar del corralito de unos seis años antes, la gente tiene sus ahorros en el banco, que es donde perciben la seguridad en vez de sacarlos al mercado, comprando o invirtiendo que es lo que hace que todo funcione…
Así que, repito, los mismos que nos quejamos de que no hay dinero para invertir, dejamos el dinero en el banco congelado. Antes el banco devolvía el dinero al propio mercado en forma de préstamos, y el efecto de la intermediación bancaria era transparente (ellos ganaban un dinero que se justificaba con su trabajo de conseguir el dinero y prestar a alguien solvente). Pero si ahora llevamos el dinero al banco y este lo emplea para especular o prestárselo a alguien que especula con el futuro de los demás porque le paga más interés, el mercado se va quedando sin fondos, no hay dinero, y llega la situación en que nos encontramos…
Pues bien la solución debería resolver estos dos problemas:
Cartel de la película Toma el dinero y corre
La primera idea que se nos ocurre, la que correspondería a la solución trivial de las matemáticas, sería la siguiente: que la gentre trabaje gratis y que regale el dinero a los empresarios para que se produzcan bienes. Es una solución que está en nuestra mano, no necesitamos que el político tal o cual hagan algo que en realidad no van a hacer porque están defendiendo los intereses de los poderosos, no los nuestros. Pero sin  duda es una mala solución…
Una segunda variación de la solución, algo más seria, será la siguiente: la gente podría trabajar a crédito, es decir trabajarían en la empresa generando un préstamo al empleador que cuando fuera posible podría devolver el dinero, y los que tienen el dinero se lo podrían prestar a la empresa directamente.
Esta solución parece algo mejor, pero tiene un problema de confianza ¿la gente confiaría en que pasado un tiempo razonable pudiera recuperar el dinero/esfuerzo invertido? ¿Tendríamos garantías de que no pasase aquello de la película de Woody Allen “Toma el dinero y corre”?
Cartel de la película Sospechosos habituales Esta solución sin duda solucionaría bastantes de los problemas que tenemos ahora pero dudo mucho que en la situación actual y dado el retorno que se podría ofrecer, básicamente en términos de confianza, hubiera mucha gente dispuesta a participar. Están demasiados recientes recuerdos como el de la crisis inmobiliaria, en la que tras unos años de beneficios espectaculares las empresas quebraron de manera escandalosa; las empresas sí, pero sus dueños no, sospechoso  ¿no?
Y que conste que por el momento soy un empresario más… ¡qué remedio!
La siguiente solución, una evolución de las anteriores, tocaría un punto un tanto “sagrado” o intocable y es la cuestión de la participación de los trabajadores en los beneficios y en la propiedad de la empresa. A mí me parece que existe una clara discriminación entre los propietarios de las empresas y los trabajadores.
Uno se imagina hace 40 años, en Madrid, dos personas que se unen para poner una pequeña tienda, y en la que uno de los dos tiene el dinero para pagar los primeros gastos y el otro sólo puede poner su trabajo. Seguramente la situación 40 años después consistirá en que uno tendrá una pensión de jubilación, más o menos digna, y el otro tendrá esa jubilación más un negocio para vender.
Esta visión es muy simplista, sin ninguna duda, el propietario tiene la responsabilidad final de que todo funcione, no tiene posibilidad de pasar de un problema. Además, hay gente que no tiene ningún interés en ser propietario de la empresa.
Pero no cabe duda de que también es difícil convertirte en accionista de la empresa en la que trabajas. Volviendo a nuestro tema, la siguiente posibilidad sería que este trabajo, o mejor, parte de este trabajo, se remunerase en participación en la sociedad. Y en el caso de la gente que tenga dinero disponible, ¿por qué no participar en el capital de la empresa? Así, si las cosas van bien, todos ganan, y si van mal, todos aportarán más ganas, más trabajo o más dinero.
Además, si la empresa recibe más aportaciones de capital, será más sólida y será más sencillo conseguir financiación de las entidades financieras, gobiernos u otros.
Para que eso funcione, habrá que “transparentar” la empresa, que todo el mundo conozca su situación real y controlar más, internamente, las labores de los gestores…
Pues ahí queda la propuesta, creo que se puede aplicar a todas las empresas, nosotros tenemos nuestra propuesta… ahora veremos cómo llevarla a cabo…
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