En torno a una taza de kfé

El concepto de tertulia alrededor de una taza de café es algo que nuestro suelo conoce desde hace tiempo. No hay más que recordar las famosas charlas que ya han pasado a la historia en el café Gijón de la calle Recoletos de Madrid para comprobar que, efectivamente, algo dentro del ser humano pide a gritos una conversación distendida sobre algún tema de interés común.

Aquí en el Molino compartimos, cómo no, ese espíritu de apertura y esas ganas de exponer a todos nuestras ideas, a la vez que recibimos la opinión de todos y nos enriquecemos con la forma de pensar del mundo entero. Y en esta tesitura nos lanzamos a una pequeña aventura que ha resultado altamente gratificante: kfé innovación.

¿Qué es exactamente kfé innovación? Tratar de definir un evento así es como intentar dar forma a una nube. “Oh, parece una jirafa con un jinete”, pero al momento siguiente te das cuenta de que en realidad se parece más a una planta de interior apoyada en un rastrillo, y luego es una regadera de la que salen margaritas. No hablo de caos: hablo de volubilidad. La idea del kfé innovación es, precisamente, dar cabida a todas las ideas de sus asistentes en un debate que va adoptando la forma de quienes lo alimentan.

Bajo esta bandera nos reunimos el pasado martes siete de junio en dos sedes de Madrid (y en otras más de cuarenta sedes repartidas por todo el mundo). El Molino tuvo el honor de patrocinar el desarrollo de ambos eventos y de estar presente tanto en #mad, la primera sede, como en #mgr, la segunda. Ah, y claro, como en todo buen debate, un tema debía marcar nuestro hilo conductor: Ciudades Educadoras. Un tema tan atractivo como voluble, con capacidad para recoger la opinión y las ideas de todos. Un tema que dio de sí todo lo que hizo falta, y que aún tiene mucho que decir, a juicio de lo que vimos el martes.

En la segunda sede de Madrid, #mgr, organizada en nuestra casa (el Molino de Ideas), la tertulia adquirió pronto unos tintes muy atractivos para todos. Comenzamos debatiendo sobre el concepto de ciudad, desde la definición que da el diccionario de la Real Academia Española hasta la que nosotros propusimos: personas. Son las personas las que conforman la ciudad y, por tanto, en una ciudad educadora, los educadores son las personas que la conforman. Y a partir de ahí… propuestas, ideas, proyectos. Es curioso como en un evento en el que todos confesaron “no traer nada preparado”, la improvisación demostró que la preparación venía de dentro, de las ideas conformadas a lo largo de muchas y numerosas experiencias.

Hablamos también (y fue un tema que dio para mucho) de la mezcla de lo 2.0, las redes sociales, Internet y el avance de la tecnología con la vida en la calle. Sol, profesora de español como lengua extranjera, nos contaba cómo notaba que se ha ido perdiendo el contacto con la gente de cerca, con los vecinos, hasta el punto de llegar a ser perfectos extraños, mientras que podíamos ser íntimos amigos de una persona de Sídney. Carlos (@vtec17) opina que esto no es negativo: nos unimos a personas a las que queremos unirnos, no que nos han venido impuestas por determinadas circunstancias.

Natalia, Alicia y María nos trajeron de Segovia una propuesta interesantísima: Caperucita camina sola, un proyecto para que los peques puedan ir andando al colegio y retomen la sana costumbre de dar, aunque sea, ese paseo diario que tanto bien les puede hacer en un mundo dominado por las videoconsolas y el mundo intramuros. Lo más interesante fue que, efectivamente, este proyecto encaja perfectamente con la definición de ciudad que dimos: personas. Los pequeños caminantes se encontrarían constantemente apoyados por establecimientos de su “ruta” que, mediante un distintivo fácilmente reconocible, les ofrecerían todo lo que pudieran necesitar.

También contamos con la presencia de Mari Carmen (@educandoando), que trabaja con personas con necesidades especiales y aportó un punto de vista interesante sobre el concepto de “ciudad” y las ventajas y desventajas de separar a los alumnos de acuerdo con determinadas características personales, y con Irantzu (@_vagalume_), que además de hablarnos de algunas de sus experiencias en su ciudad natal (Bilbao), hizo una brillante labor como fotógrafa. ¡Prometemos presentar su trabajo en cuanto la artista dé luz verde!

La voz de los participantes es la que ha de decidir si valió la pena o si fue un rato para pasar la tarde y ya está, pero sí que podemos decir una cosa: el debate estaba programado para las 18.00 h de la tarde y debía extenderse hasta las 20.00 h. Algunos de nosotros (bastantes) prolongamos nuestra estancia hasta más allá de las 22.00 h, y aún hubiéramos seguido charlando si no fuera por la traicionera jornada laboral que empezaba a erguirse entre las brumas del miércoles.

No podemos hablar por ellos, ya hemos dicho. Que sean los asistentes los que opinen, y que juzguen como deban para poder hacer las cosas cada vez mejor, que siempre lo agradeceremos. Pero nosotros, el Molino al completo, disfrutamos como niños, descubriendo, debatiendo, comentando… Y, como niños, hincamos el diente con gusto a las tartas y bebidas que endulzaron la lluviosa tarde de este martes, porque con un buen pedazo de pastel, el debate se hace, si cabe, mucho más agradable.

Esto es kfé innovación. Y esto, también, es el Molino. Hemos disfrutado de una experiencia sublime que ha sido positiva en muchas direcciones, y que desde el Molino queremos potenciar y explotar. Hay café para todos… ¿te apuntas?

3 ideas sobre “En torno a una taza de kfé

  1. Lara dice:

    Genial ese café en la sede del Molino de Ideas… ¡¡se está agustísimo!! Me alegro que dierais el paso y espero que se conozca más.

    Muchas gracias por apoyarme.
    Lara

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