Un refrán es un refrán, aunque esté mal traducido

Los refranes, como cualquier otra unidad lingüística, tienden a repetir sus estructuras. Hay cantidad de refranes que comienzan por más vale, otros empiezan por el que y su segunda parte comienza por un no… Pero hoy nos centraremos en aquellos que son a es a. Que se entienda bien, no a es b como en  errar es humano, el tiempo es oro o querer es poder. Sino a es a, como la pela es la pela o algo es algo. Por cierto, este es el refrán más frecuente en Google y quizás uno de los más simples.

Esta estructura es muy productiva en español, bastante más que en otros idiomas. Es usual decir que un día es un día, lo primero es lo primero, los negocios son los negocios… En otros idiomas también existe esta estructura, aunque no tan frecuente como en nuestro idioma. Un día es un día no parece tener una traducción directa en inglés, pero de hacerse se diría it’s just a day o usar la estructura it’s not everyday that… En alemán se traduce por Einmal ist Keinmal, literalmente ‘una vez no es ninguna vez’. Algo es algo tampoco parece muy aceptable traducirlo por something is something sino que sería mejor decir half a loaf is better than none o anything is better than nothing similar éste último al alemán besser das als nichts (‘mejor eso que nada’). Como vemos estos ejemplos no tienen nada que ver con la estructura a es a. Esto no significa que no exista: Geschäft ist Geschäft es la traducción directa y correcta de los negocios son los negocios. De hecho estas similitudes nos llevarán a un problema.

La estructura a es a parece darle un signicado muy similar a cualquier refrán: la cosa de la que se habla es especialmente importante y tiene que ser entendida y tratada de esa manera. Esto no quiere decir que todos los refranes que tengan un significado similar sigan esa estructura. Es decir: el tiempo es oro expresa algo parecido, pero no se dice el tiempo es el tiempo; decimos rectificar es de sabios y no rectificar es rectificar. Y preferimos decir lo prometido es deuda a una promesa es una promesa.

Aunque quizás a algunos no les suene demasiado mal este último. ¿Por qué? Probablemente porque el inglés a promise is a promise le apoya moralmente junto con el alemán versprochen ist versprochen. Pero en nuestro idioma, una promesa es una promesa, ¿se dice? Vámonos a los corpus para intentar analizar si se dice o no. En CREA y CORDE tiene en cada uno una única ocurrencia, dentro de novelas. En el corpus del Molino en cambio hay cuatro ocurrencias. En dos de ellas se encuentran dentro de citas que se dijeron en inglés, dichas por Condoleezza Rice y por un empresario en Nueva Delhi. La tercera está escrita por un angloparlante (Ian Gibson). Y la cuarta no tiene nada que ver con el inglés: es una noticia sobre penitencias en México.

A los periodistas de las tres noticias influidas por el inglés de nuestro corpus les diría que deberían haber escrito lo prometido es deuda, emparentado con el francés chose promise, chose due. Pero se lo diría a periodistas o a traductores. ¿Al penitente mexicano? Es decir ¿a un hablante? Le diría que lo prometido es deuda es mucho más frecuente y típico: entre CREA, CORDE y Molino hay 41 ocurrencias. Y le diría que una promesa es una promesa no es tan familiar pero sí es comprensible, tiene una estructura que es perfectamente española y nos recuerda a muchos refranes. Así que ¿qué mal hay en que entre en la lengua y compita o conviva con la forma más típica? Al fin y al cabo, el inglés es el inglés.

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