Sonrugir o la sonrisa del león

Cuando el león sonríe por lo bajo, ¿se sonruge?

Sonrugir es un bonito y sugerente verbo irregular que se conjuga como coger (luce una G traicionera que se metamorfosea en J cuando la vocal siguiente lo exige) y para el que me veo incapaz de pensar un ejemplo de uso. Al parecer, ni el corpus de Davis, ni Hemero, ni la RAE en su versión vintage o actual tienen registros de ese verbo. Uno se plantea entonces si no será una de esas palabras a las que les pasa como a Mecano, que en tu diccionario se colaron. Otra palabra con pinta de polizón es escavar, que por su definición parece más un patinazo de algún autor más que una palabra con personalidad propia. Es decir, es como si a algún ilustre se le escapa algo como “el fantasma hapareció” y la Academia opta por recoger el verbo haparecer como “aparición hecha por un fantasma”.

Sonrugir tiene además una curiosidad morfológica poco frecuente: lleva el prefijo son-, que no es más que una versión del culto sub- (debajo). En español ya tenemos un derivado patrimonial de sub en so- (como en sofrito), pero cuando so– prefija a una palabra que comienza por R se convierte en son-, manteniendo la vibración fuerte sin necesidad de duplicar la R (como ocurre siempre que una N precede a una R, como en Enrique o enrevesado). Otras palabras con este son-oro y exclusivo prefijo son sonrojar, sonreír o sonrosar.

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