Sobre el insulto (1)

El insulto es polifacético, puede ser sutil o tosco, su uso puede ofender o indicar cercanía y complicidad entre dos personas. Hay una larga tradición en “el arte del insulto” apoyada en grandes nombres, en abanderados del insulto que justifica su importancia cultural. Podríamos ser alarmistas y decir que el insulto original se está perdiendo a causa del monopolio de unos pocos insultos, pero en realidad, el insulto como proceso creativo y muchas veces catártico, siempre encontrará cauces por los que discurrir, y más aún en español que contamos con una estructura que se presta tan dócilmente a generar insultos. Esta estructura compositiva se basa en un verbo en tercera persona del singular más un sustantivo en plural del tipo: abrazafarolas, sacacuartos, matasanos, meapilas… y es justamente la que hemos usado para crear el Insultador de Molino de Ideas. Nuestro Insultador genera de manera automática insultos con este patrón, saliendo cosas tan curiosas y expresivas como: aburreviejas, indignalmas, pastoreacucarachas, llorachistes…

Visita el Insultador y pasa un rato divertido buscando el insulto que mejor se ajusta a tus amigos (luego se lo puedes enviar).

Imagen Molino de Ideas

Insultador (http://www.molinolabs.com/insultador.html)

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