Ser un cantamañanas…

Investigando un poco el origen de este insulto (que se refiere a alguien irresponsable, del que uno no  puede confiar)  nos encontramos con que al parecer tiene mucha relación con el supuesto vicio español al que se refirió Larra en el artículo Vuelva usted mañana . La tendencia perezosa a dejar para el día siguiente lo que se debe hacer (es decir, procrastinar) no es algo exclusivo de los españoles ni mucho menos, pero desde luego tampoco nos es nada ajeno.
Según nos cuenta P. Celdrán en su Inventario General de Insultos, entre los siglos XVII y XVIII se usaba la palabra «mañana» para mostrar desacuerdo, o la contrariedad hacia algo. De tal manera que cuando alguien pedía algo a otro y éste no estaba muy por la labor, contestaba: «Mañana harélo», a lo que se contestaba: «Ya cantó mañana», ya que era como decir que no tenía la intención de hacerlo nunca. Hoy en día todavía mantenemos este uso y muchas veces decimos: «sí, sí, mañana», como diciendo: «espera sentado». De hecho José Mota también ha sacado partido a esto con la famosa frase:

» hoy no… MAÑANA».

 

Molino de Ideas

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