#palabrasquemolan (1)

El mundo de las Redes Sociales es fascinante, y llega hasta lugares donde el ámbito investigador jamás hubiera imaginado. Twitter, concretamente, con su forma directa, concisa y contundente de comunicarse, es una fuente de datos de gran valor. Hace poco hablábamos por aquí de los principios de la dialectología 2.0 gracias a los hashtag con #palabrasautonómicas, y estamos preparando un post que analice más a fondo el estado de la cuestión. Entretanto, vamos a estrenar una nueva sección en el blog. Cada viernes intentaremos dar un repaso al hashtag #palabrasquemolan, que goza de bastante vida en la red social del pajarito, y presentaros las más curiosas con un pequeño comentario. Por supuesto, podéis enviarnos vuestras sugerencias de #palabrasquemolan a nuestro twitter, @MolinodeIdeas, y las valoraremos. ¿Preparados? ¡Vamos allá!

  1. @e_monterou – Murgas: Es una expresión bastante común esa de «jo, me estás dando la murga» cuando alguien se está pasando de pesado. Pero, como ocurre con tantas y tantas expresiones en español, preguntar por el significado de la palabra «murga» puede ser sembrar un campo de respuestas negativas. Pues bien: la murga es un tipo de música característico de América del Sur que se toca en época de carnavales y que es muy, muy animada. Demasiado para algunos, quizá, y de ahí la expresión. Os dejamos un vídeo que puede servir de ejemplo.
  2. @BlogdeBori – Casoplón: En la web de Antonio Burgos vemos que esta palabra hace referencia a la palabra «casa», y funciona como aumentativo. Pero no es un aumentativo cualquiera no; no es «casona» o «casaza». Parece que la formación de esta palabra pretende dar una sensación de enormismo, de algo desproporcionado, y por eso se añade un grupo formado por una consonante explosiva (la p) y una vocal que invita a pensar en cosas gigantes (la o). No solo eso, sino que, además, la a final de la palabra «casa» también cambia y se convierte en una o. Interesante, la formación de esta palabra.
  3. @karol14O1 – Caramocho: Un caramocho es un tronco muy nudoso, informe, y que en general no sirve más que para dar calor en una buena lumbre, porque resulta inservible en tareas de carpintería. Pero como en castellano todo lo que huele a verbo en tercera persona de singular + sustantivo huele a insulto (zampabollos, rompeplatos o cubrelosetas), la palabra se empezó a usar para referirse a una persona que no se atiene a razones.
  4. @sartsooinotna – Pitostio: Esta es bonita, porque da toda la sensación de que ha juntado dos palabras: pitote y pifostio. Es algo que pasa muy, muy a menudo en español, y en este caso, además, los significados parecen también coincidir. Si un pitote es un alboroto y un pifostio es un jaleo, un pitostio puede ser algo en lo que ninguno de nosotros querría verse envuelto, ¿no creéis?
  5. @ZmbieGirl – Yottabyte: Y terminamos nuestra lista con otra gigantacidad. Como ya hemos visto con «casoplón», nos gustan las cosas exageradas, y la palabra yottabyte nos remite precisamente a eso, a una cantidad de datos tremenda, brutal. Hoy en día, cuando aún nos estamos acostumbrando al uso del gigabyte como medida de almacenamiento de datos estándar (porque el megabyte ya se nos está quedando pequeño), cada vez son más las unidades de almacenamiento que se cuentan en terabytes (1000 gigabytes), y dentro de poco tendremos acceso al petabyte. Pensar en el exabyte y el petabyte que vienen después es incluso apabullante, pero el concepto de yottabyte, que es más o menos la cantidad de información que hay en un millon de datacenters, nos sobrepasa. Pero tranquilos: seguro que llegamos a ver discos duros de esta capacidad en espacios mucho más reducidos…

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