Palabras estelares

Hoy nos ponemos espaciales en el Molino. Hace cincuenta años, Yuri Gagarin se convirtió en el primer hombre en abandonar la cómoda (y contaminada) atmósfera de nuestro planeta y poner sus ojos en el inmenso y profundo universo, y nosotros queremos hacer un homenaje a tal proeza. ¿Y cómo?, os preguntaréis. Pues al modo lingüístico, como nos gusta por aquí, presentándoos algunas curiosidades relacionadas con el espacio exterior.

Por ejemplo, y para empezar… ¿Qué diferencia hay entre astronauta y cosmonauta? Una rápida búsqueda en nuestra amiga Wikipedia nos dirá que la razón es puramente geosocial (política, vaya). Mientras que la primera fue empleada por los americanos en sus orígenes, la segunda es la que se usa en Rusia para designar al mismo tipo de persona. Por tanto, nuestro homenajeado de hoy sería, en el sentido más estricto de la palabra, un cosmonauta.

Pero el artículo nos dice más. Nos habla del término no tan conocido por estas tierras, taikonauta, que sería el equivalente en chino. Tres palabras para definir la misma cosa que responden, claro, a las tres principales potencias mundiales en materia espacial (EEUU, Rusia y China). Una vez más, el léxico se ve condicionado por asuntos de política y dominación.

Vale, pero, se diga como se diga, ¿qué significa? Pues la palabra «astronauta» es una adaptación del término inglés «astronaut», que a su vez deriva del griego ástron (estrella) y naútes (marinero); así que un astronauta es un «marinero de las estrellas», sin más. Algo similar ocurre con los otros dos términos. «Cosmonauta» es una adaptación de kosmonavt, de nuevo la unión de dos términos griegos (en este caso kosmos, universo, y de nuevo náutes, marinero), y «taikonauta» viene del término chino para espacio (tàikong) y sí, una vez más, náutes.

Un momento, un momento… ¿del inglés? Pues sí. Estamos tan acostumbrados a que nuestras palabras deriven del griego o el latín que nos extraña que en este caso sean otros los que han cogido esas raíces y las hayan usado antes. Pero es así, y resulta que los vencedores de la Guerra Fría (si es que podemos hablar de vencedores en una guerra) son los que han visto cómo su vocablo se ha extendido más. Y la adaptación en otras lenguas ha sido contundente: la mayoría eligen la forma astronaut como la preferida, aunque algunas se salen de este canon para adaptarse a sus reglas, como el francés (astronaute), el finlandés (astronautti), el maltés (astronawti), el tagalo (astronawta) o el turco (astronot). Otras perfieren parecerse al término ruso, como el letón (kosmonauts), y algunos, directamente, tienen término propio, como el húngaro (Űrhajós).

Como veis, las palabras siguen con su vida y aparecen donde y cuando son necesarias. ¿Se os ocurren más palabras relacionadas con el cosmos que puedan ser interesantes? ¡Contádnoslo e indagaremos!

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