La RAE usa palabras que no admite

Ni para la sangre, ni el corazón, ni la lava, ni el agua, ni el aceite. La RAE no admite en ningún caso la palabra hirviente en el diccionario.

Su estructura morfológica es correcta, tiene un significado claro y habitual (más de 87000 entradas en Google), aparece en algunos diccionarios muy conocidos (María Moliner, Seco), y hasta en los bancos de datos de la propia academia (CREA: 180 casos registrados desde 1984; CORDE: 460 casos desde 1506, en todo tipo de textos y autores, incluidos Galdós, Rubén Darío, Vicente Alexandre, Unamuno o Vargas Llosa), pero la RAE no la recoge.

El olvido de esta palabra (o la eliminación, ¿habrá sido deliberado?) sorprende, pero la gota que colma el fervoroso vaso es el siguiente gazapillo que nos hemos encontrado. ¡La misma RAE usa en su propio diccionario una palabra que ella misma no recoge!

Me hace hervir la sangre…

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