La lectura secuencial

No nos cabe la menor duda de que el lenguaje oral es una estructura secuencial. en la que un sonido viene detrás de otro y, partiendo de esa cadena, nosotros desciframos el mensaje. El lenguaje escrito también lo es: vamos leyendo una palabra detrás de otra. No debe confundirnos su distribución espacial, ni el hecho de que la página pueda visualizarse como un todo.

Los chicos de Spritz nos proponen una lectura secuencial en la que cada palabra se lea de una vez, de un solo “golpe de ojo”. Según ellos, esta técnica permitiría alcanzar una capacidad de lectura superior a la convencional y, además, conllevaría importantes beneficios para la vista, que resultaría menos forzada al reducirse el número de movimientos oculares.

Porque creo que de este magnífico modelo con el que se han desmarcado los de Sprintz se sigue un incremento efectivo en la velocidad de lectura, os recomiendo encarecidamente que lo probéis. Y es que ¿por qué no favorecer un tipo de lectura que armoniza con nuestras capacidades cognitivas? Se ha demostrado que tardamos de media en descifrar una palabra la mitad del tiempo que lleva pronunciarla. Es decir, que cuando al hablante aún le queda media palabra por pronunciar, nosotros ya sabemos qué palabra está pronunciando, hecho que provoca un sinnúmero de malentendidos en nuestro día a día.

Una manera de conseguir lo que proponen es modificar la forma de las palabras. Además de recurriendo a distintas tipografías y tamaños, estoy seguro de que trabajando la forma podríamos mejorar los resultados de un modo notable.

Creo que existen diversos factores que merece la pena tener en cuenta a la hora de establecer un método que favorezca la lectura secuencia basada en las palabras como todos inanalizables. Fijémonos por ejemplo en el hecho de que, si bien en español son muy importantes la vocales, en otras lenguas, como en el inglés, lo que prima son las consonantes. De acuerdo con ello, una buena estrategia sería resaltar en español las vocales frente a las consonantes, y hacer justamente lo contrario en las lenguas que compartan el rasgo de la inglesa. De la misma manera, basándonos en que en español son más importantes las consonantes iniciales de sílaba que las finales, y también las que conforman la sílaba tónica frente a las que no, sería sin duda apropiado destacar visualmente aquellas frente a estas.

En plan Frankenstein, y sin ánimo de que tenga mucho sentido este primer experimento, os dejo algunas imágenes para que veáis de qué estamos hablando.

También sería muy interesante considerar si existen palabras gráfica o fonéticamente cercanas. Me explico. En español, xilófono es muy fácilmente reconocible, ya que hay pocas palabras que empiecen por equis y, por tanto, con la primera sílaba casi sería suficiente para identificar la palabra. Pero si, pongamos por caso, surgiese la palabra xilófobo, lo más “económico” sería resaltar solamente la letra be además de la primera sílaba, para así asegurarnos de que, conservando el mínimo coste de procesamiento, nuestro interlocutor distingue ambas palabras.

También podríamos experimentar con los tiempos de exposición de la palabra. Palabras largas y poco comunes deberían necesitar más tiempo de exposición que las cortas y muy comunes ¿Cuánto más? Eso habría que analizarlo. También podríamos regular el tiempo en función de la exposición del lector a la palabra. es decir si es la primera vez que leo la palabra debería darme más tiempo y si no es así, si es una palabra a la que estoy habituado, debería darme menos tiempo.

Es fascinante lo que tenemos por delante y la cantidad de cosas en las que los que el conocimiento lingüístico puede ayudar a mejorar la comunicación. ¿No os parece?

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2 ideas sobre “La lectura secuencial

  1. jose antonio dice:

    Si el habla es un don de Dios, ¿Por qué pues nos cuesta tanto aceptar las obviedades cuando hablamos? Será porque nos gusta ser prominentes y no dejamos de buscarle los cinco pies al gato cuando en realidad lo sencillo sería encontrarle los tres que tiene y con una mas el gato no cogea. Jajajajajaja. ¿Y como he llegado aqui? Sencillamente buscandole el quinto pie al gato. Jaja ¡Bueno! me explico: buscaba como curiosidad la explicación de porqué le buscamos la 5· pie al gato que nunca la tuvo. ¡Lo he pasado bien! ¡Gracias!

  2. jose antonio dice:

    Si el habla es un don de Dios, ¿Por qué pues nos cuesta tanto aceptar las obviedades cuando hablamos? Será porque nos gusta ser prominentes y no dejamos de buscarle los cinco pies al gato cuando en realidad lo sencillo sería encontrarle los tres que tiene y con una mas el gato no cogea. Jajajajajaja. ¿Y como he llegado aqui? Sencillamente buscandole el quinto pie al gato. Jaja ¡Bueno! me explico: buscaba como curiosidad la explicación de porqué le buscamos la 5· pie al gato que nunca la tuvo. ¡Lo he pasado bien! ¡Gracias!(Rectifico lo del pie).

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