Échale guindas a la tarasca…

… y verás cómo las masca es una variante canosa y folklórica de échale guindas al pavo.

Rebuscando en la RAE, nos encontramos con que la tarasca  era una figura con aspecto de bicharraco infame que se sacaba a pasear en las procesiones del Corpus Christi. El diccionario de la RAE tiene enormes carencias (que servidores critican con insistencia), pero, rompiendo una lanza a favor de la Academia, hay que reconocer que es una fuente fiable para voces dialectales o más antiguas que la tos. Como decía, consultamos el DRAE buscando tarasca, y vemos que no se conoce un origen etimológico para el término.

Recientemente, en un lugar de Andalucía de cuyo nombre no quiero acordarme, me encontré con la palabra tarascada (bueno, en realidad era más bien algo como /taras’ca/) utilizada para referirse a la mordedura de un perro. En seguida pensé en el bichejo dichoso: si una tarascada es un bocado, ¿tarasca no significaría, además, “boca”? No parece muy descabellado que a una espantosa criatura de las profundidades del catolicismo se la conociese por su atributo más feroz.

Acudo a la ilustre para que me idem. Mi gozo en un pozo: para el origen de tarascada, se remite a tarascar (grandiosa palabra, para más inri, verbo irregular), que supuestamente viene de tarazar, que teóricamente viene de tractiāre, aunque el asterisco a la izquierda significa que la palabra latina es una reconstrucción teórica no documentada (es decir, mejor con pinzas). La Máquina del Tiempo tampoco  avala el origen de tarazar, aunque tampoco es que sea el mejor oráculo al que consultar.

Acudimos al que sí suele ser un buen oráculo, la Wikipedia, que apunta a la localidad francesa de Tarascón como origen del término tarasca,  donde se pensaba que habitaba la criatura. Parece que el origen gabacho está bastante aceptado y cuesta hacerse el ciego cuando existen equivalentes en inglés y francés.

Visto lo visto, démosle la vuelta: quizá a raíz de las fauces del temible ser, el término tarasca comenzó a usarse para referirse a la boca, y de ahí tarascada con el sentido de mordedura.

4 ideas sobre “Échale guindas a la tarasca…

  1. Oí desde pequeñó «tarascá» (no escribo la fonética porque seguro liaría más que avanzaría, pero indico con la tilde la sílaba tónica, palabra aguda) y aunque es indudable que el origen es el bocado, se usaba por extensión a pellizcos (si son grandes) e incluso a manotazos o guantazos o a golpes más o menos serios («me caí de la bici/moto y no veas qué tarascá en la pierna»).

    Interesante post éste 🙂

    PD. ¡Feliz cambio de año!

  2. Mar dice:

    En la zona centro de Andalucía, una “tarascá” es cuando te arañan y te dejan el consecuente arañazo.

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