Dichosos los hispanos…

Seguro que muchos hablantes de español se preguntan por qué tiene que haber dos grafías (B y V) para un mismo sonido [b]. Si se pronuncian exactamente igual, ¿por qué existen?

Pero es que no siempre se pronunciaron igual. En latín se hacía una distinción entre ambos sonidos. La V se pronunciaba de una manera más fricativa, es decir, colocando los dientes superiores sobre el labio inferior, parecida a nuestro sonido [f]. Esta distinción ha quedado en lenguas como el francés o el catalán, mientras que en español se ha perdido. El caso es que esta distinción debió de perderse casi al comienzo de la conquista de Hispania, ya que los mismos romanos bromeaban con la manera que tenían los Hispanos de pronunciar el latín. Así, se atribuye a Julio César la siguiente frase:

Beati Hispani quibus bibere vivere est

 

Que significa:

Dichosos los hispanos para los que beber es vivir

 

 

La cuestión es que solo los hispanos pronunciaban de igual manera bibere (beber) y vivere (vivir) haciendo homófonos ambos vocablos y creando una graciosa coincidencia.

 

Fuente foto Ancient Art

10 ideas sobre “Dichosos los hispanos…

  1. Bueno, Cayo Julio dejó mucho escrito y no figura nada de eso, también se le atribuye a Horacio, Cicerón, Catón, Polibio… cuando en realidad es probablemente del siglo XI o XII, y la respuesta de los españoles fue «Beati Germani quibus Deus Verus Deus Ferus est» (Felices los alemanes, cuyo dios Verdadero es un Dios Feroz), porque la fricativa «v» germana puede sonar como «f». Gracietas de monjes que se aburrían.

    Sí es cierto que durante la dominación romana ya estaba establecido, como prueban inscripciones con «faltas de ortografía»: “MAXIMIANUS BOTUM SOLBIT” (Maximianus votum solvit: Maximiano cumplió su promesa)

    Lo más probable es que sea un rasgo íbero llegado desde el norte de áfrica hace tres milenios o más: es significativo que tampoco los árabes y bereberes tengan fonema /v/ ni siquiera el morfema correspondiente.

    • Gloria Gil dice:

      Gracias por tu comentario, Miguel.

      Efectivamente, el dicho ha tenido muchos «padres».

      Como bien dices, la causa de esta neutralización tuvo que ser el sustrato lingüístico que existía en la Península en el momento de la conquista romana. Pensar en superestrato árabe no tendría mucho sentido teniendo en cuenta que la llegada de estos fue mucho posterior.

  2. Perdón, no quería que se entiendese que lo trajeron los árabes medievales, sino que es una característica que pertenece al grupo de lenguas afroasiáticas y es probable que llegara por ese camino (¿desde Egipto, Cartago, …?) mucho antes que el latín.

    Ah, y felicidades por el blog y por la calidad global de la web molinera.

  3. juan dice:

    En mi zona (sur de Valencia) si se pronuncian diferente, B como bilabial, v como labiodental.

    No acabo de entender que la academia permita cargarse fonemas, si lo hace lo lógico es simplificar la escritura cargandose también una de las grafías.

    • Gloria Gil dice:

      En realidad son los hablantes de manera natural los que eliminan ese fonema. Cuando la academia hizo su primera ortografía usaron criterios etimológicos mayoritariamente, es decir, si en latín se escribía con V quedó así en castellano, y lo mismo para la B. Pero el fonema estaba ya neutralizado desde tiempo atrás. El porqué no se simplifica la grafía quizá tenga que ver con que no se da en todas las variedades del español. O simplemente por costumbre. Quién sabe, quizá dentro de unos años reformen la ortografía y sea todo con B o con V.

  4. Ana dice:

    Puede que no sea estándar, pero yo creo que en más de una zona todavía se da esta diferenciación. Por ejemplo, tengo amigos de Sevilla (yo soy del norte) que hablan pronunciando claramente distintas la B y la V.

    • Gloria Gil dice:

      Muy interesante, Ana. No sé si puede deberse a esto, pero algunos profesores en las escuelas pedían que se diferenciara para hacer más fácil a los estudiantes la diferenciación y que no cometieran faltas de ortografía.

  5. stavros chatzis dice:

    Si me permiten, yo tengo un libro de Introducción a la literatura española que dice que en la época medieval todavía se diferenciaba entre b (oclusiva) y v (fricativa)
    http://books.google.gr/books?id=69WVM_LScXAC&printsec=frontcover&hl=es&source=gbs_ge_summary_r&cad=0#v=onepage&q&f=false
    véase página 25

  6. Elena dice:

    Así se escribe la historia. Se toma el rábano por las hojas, se inventa un bulo y de ahí chorros de tinta. Y san google se encarga hoy de la difusión interplanetaria. Miren, no. La frase Beati Hispani quibus vivere est bibere, no es de Julio César ni nada parecido. Es cierto que la popularizó un tal Julio César, pero bien distinto. Se trata de un humanista italiano que escribió su obra en latín y se llama Julio César Escalígero, y que murió ¡a mediados del s. XVI! A él se atribuye esta frase si bien algunos piensan que es un dicho más antiguo que pudo basarse en afirmaciones parecidas de gramáticos latinos muy tardíos. Y sobre eso se monta además toda una teoría: Que si los hispanos no sabían pronunciar la v latina, que si la influencia vasca, y miles de despropósitos. La historia es muy otra. La v latina en realidad es una u, sólo que una u consonántica. En latín clásico (y en Hispania también) se pronunciaba de manera muy similar a una w inglesa (uita, uenire…). Pero ya en la epigrafía pompeyana del s. I d. C. se detecta una tendencia a la pronunciación labiodental, constatada en ciertas confusiones b/v en la epigrafía popular: son las primeras muestras aparecidas de este fenómeno. Que después se diera también en Hispania a partir del s. II d.C. se debe en buena medida a que Hispania fue repoblada en buena parte por gentes suditálicas, que son las que originariamente muestran esta tendencia. ¡Pero esto jamás se dio en la primera mitad del s. I a.C. que es la época de Julio César! A partir del s. II d. C., la labiodentalización de la v se empieza a expandir por muchos territorios. La identificación fonética con la b que hace después el castellano (labialización total de la b) es un fenómeno mucho más tardío, y en efecto en la Edad Media en muchas zonas se conserva bien la distinción fonética. Por supuesto en el Renacimiento, época en que vive Escalígero, en general los castellanoparlantes no distinguen ya muy bien la b y la v.

  7. Javier dice:

    En efecto, la V en latín era una U semiconsonante, con tendencia a labializarse. Si ya el nombre del emperador Nerva (96 – 98 d. C.) aparece escrito unas veces Nerua y otras Nerba, es señal de que el fenómeno ya se daba.
    Y en castellano medieval la B intervocálica era oclusiva cuando procedía de P latina (saBer, loBo)y fricativa cuando procedía de B,V o F latinas (caVallo, nieVe, proVecho)pero no era labiodental.
    Que el nombre vasco de Navarra sea Nafarroa apunta a que esa V era labiodental, pero aquí ya no estamos en territorio del castellano, sino del navarro, del aragonés y de los dialectos franceses del sur.

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