Aprender significados en círculos

Lo vicioso tiende a hacer círculos y los círculos tienden a ser viciosos. Y los diccionarios pueden ser viocisillos. La circularidad es el hecho de que una palabra esté definida con una palabra cuya acepción, a su vez, contenga la primera palabra buscada. X es Y, Y es X. Este vicio se puede mantener entre dos o más integrantes: X es Y, Y es Z, Z es A y A es X. El círculo se hace más grande, y con él, el vicio.

El lector que se ve arrastrado por esta lascivia léxica termina agotado buscando alfabéticamente una y otra vez. Incluso hacerlo en digital y mediante clicks es ya cansante. Además, el diccionario y sus autores, los lexicógrafos, dejan de hacer un buen trabajo ya que entonces el diccionario no hace lo que se supone que debe hacer: ayudar a saber qué significan las palabras.

Rufino José Cuervo fue uno de los lingüistas más importantes en español, sobre todo en lo relacionado con lexicografía. En el siglo XIX hizo una crítica contra el diccionario de la RAE que sigue (casi) vigente hoy en día y que Manuel Seco recogió en uno de sus ensayos. Las palabras participantes de tamaño círculo son adiestrar, amaestrar, enseñar, instruir, doctrinar y adoctrinar:

La cantidad de reglas lexicográficas que la Academia se salta en este caso es abrumador. El principal es el vicio circular en el que instruir es enseñar, enseñar es instruir, instruir es adoctrinar, amestrar es enseñar, adiestrar es amestrar… De hecho se puede observar que dentro del gran círculo hay circulitos, como ocurre entre adiestrar y amaestrar, amestrar y enseñar, enseñar  e instruir, e instruir y adoctrinar.

La segunda regla que rompen es la de la remisión, que es lo relacionado con doctrinar. El diccionario de la Academia acepta cierta palabras pero no como palabras plenas, sino como variantes que existen pero que no sugieren su uso. El DRAE contiene la palabra almóndiga, pero redirige a la palabra albóngida. Con esto el DRAE quiere decir “sabemos y recogemos que almóngiga existe, pero recomendamos el uso de albóndiga“. Siguiendo esto, entendemos entonces que desrecomiendan el uso de doctrinar frente a adoctrinar. Con lo que resulta sorprendente que en instruir y en enseñar se use la palabra doctrinar y no su versión con el prefijo adoctrinar.

La tercera regla que rompen es la de la definición lexicográfica: en principio una definición no se puede hacer por sinónimos, sino que debe ser un sintagma. Amaestrar e instruir rompen esta regla.

La cuarta regla que rompen no es lexicográfica. Podríamos recurrir a la organización, la usabilidad, aunque también podríamos hablar simplemente de sentido común. No es de recibo que para saber qué significa adiestrar el lector tenga que pasar por cinco palabras.

La nueva versión de la Academia habría enmendado esta situación, más de 100 años después: habrían eliminado de adoctrinar la primera parte, dejando sólo “inculcarle…”. En inculcar estaría infundir y en infundir causar: el círculo vicioso pasa a ser un simple laberinto vicioso.

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6 ideas sobre “Aprender significados en círculos

  1. pgrande dice:

    Muy interesante. Justo hace unos días me puse a pensar en encontrar círculos viciosos a través del diccionario online de la RAE, pero como puro ejercicio de entretenimiento, y no como una crítica elaborada como esta.

  2. Ricardo Soca dice:

    La circularidad es una característica inherente a los diccionarios. ¿Cómo definir empezar, comenzar, iniciar evitando la circularidad? Para U. Weinrich, citado por Ignacio Bosque, “la circularidad no es un vicio sino un principio guía en lexicografía”.

    • Gracias por tu comentario, Ricardo, es un honor verte por aquí.

      Con todo el respeto a los que opináis lo contrario, creo que los diccionarios no tienen por que ser circulares, al menos en general. La gran María Moliner, también opinaba lo mismo y estableció un sistema para evitarlo.

      Ella creó unos conos en los que organizaba unas ontologías de conceptos, en los que la definición de un término suponía la pertenencia a una clase superior más una diferencia. por ejemplo un mamífero sería un animal (clase general) que pare (detalle diferenciador) Con esto pretendía evitar esos problemas de circularidad.

      Nosotros hemos pensado en ello también pero abordamos un sistema diferente. En vez de utilizar una estructura lógica, usamos un doble criterio. En primer lugar las palabras más frecuentes se definen antes que las palabras menos frecuentes, ya que nos parece un criterio interesante. Suponemos que una palabra más frecuente es más conocida por los hablantes que una palabra menos frecuente. Por otra parte tratamos de que las palabras que definen los conceptos más generales se definan antes que las que definen conceptos más específicos.

      Por el primer criterio, cosa se definiría antes que artefacto y por el segundo coche se definiría antes que descapotable, por poner dos ejemplos sencillos.

      Con estos criterios creamos diferentes capas de palabras. Cada capa sólo puede usar palabras de las capas anteriores para definirse, Así no hay problema de circularidad. Pero sí, ciertamente, hay una capa la más interna en la que las propias palabras de ese grupo se usan para definir a las palabras de ese grupo, y en ese grupo podría existir la circularidad.

      ¿Cómo lo hemos evitado? En primer lugar evitando los sinónimos, en ese grupo no hay sinónimos. En segundo lugar definiendo los conceptos más abstractos y generales primero y los más concretos después. Y en tercer lugar, como son pocas revisándolas a mano.

      Lamentablemente el diccionario no está completamente desarrollado, pero afortunadamente está hecho lo más difícil, el círculo primigenio, que hemos llamado miniñol http://www.mininol.com Ese Miniñol está formado por unas 1000 palabras que finalmente hemos podido separar en dos grupos. Uno de unos 700 términos que contiene palabras que se definen y que se están en la definición. A este grupo lo hemos llamado Microñol, y otro grupo de unas 300 palabras que no entra en la definición.

      A partir de esto tenemos 1000 palabras que podrían usarse para definir todas las palabras del español, de hecho son un subconjunto completo del español. Podríamos hablar español sólo con esas mil palabras [comunicarnos más bien] aunque las frases serían eternas y podríamos usarlas para definir cualquier otra palabra. Por ejemplo nuestro diccionario de refranes http://www.refranario.com, utiliza en la definición sólo palabras de miniñol.

      Al final me he extendido enormemente, espero que te haya gustado la explicación. Esperamos tener tiempo y recursos para seguir con el monstruo. Todavía hay tela que cortar. En realidad hablamos de palabras pero deberíamos considerar el binomio palabra significado en vez de la palabra únicamente. Banco como conjunto de peces es un significado muy avanzado. Sin embargo banco como lugar para sentarse, es un significado muy común.

      Es fascinante el tema de los diccionarios.

      • Ricardo dice:

        Me pareció muy interesante tu comentario y, sobre todo, la idea del “miniñol”, que voy a visitar. Supongo que lo que Weinrich trataba de decir, tal vez exagerando un poco, era que la circularidad puede no ser deseable, pero a veces no hay cómo evitarla. El sistema de María Moliner es muy bueno para algunas categorías léxicas, pero me parece que el criterio aristotélico no vale para todo. La importancia que ha cobrado el criterio de frecuencia es cosa de pocas décadas, pero la computación está marcando rumbos en la lexicografía.

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